Loba Esteparia



Inasible en su soledad disimulada
Construida en una vida de armadura
Cortés, afable, agradable, mansa
Loba esteparia disimulada.
Animal, humana, instinto y razón,
Dominada por uno u el otro según la ocasión.
 
Dura corteza como fortaleza en piedra
Ella callara para disimular  dulzura,
Esconderá su soledad eterna hecha carne
Mostrará su perfil cordial, afable
No habrá forma que te des cuenta.
 
Qué No te engañe, ella no es eso,
Escondida esta tras sus muros de pellejo.
No dejara que veas su vulnerabilidad aviesa,
Por experiencia sabe que la evidencia  expone
Que si la hieren no hay coraza que la proteja.
 
Loba esteparia transmutada en persona,
Agradable y sociable se mezclara entre la gente,
Pero olerá el peligro y se ocultara tras su pellejo,
Rápida, rauda .Cuando lo notes, ya estará lejos.
 
Porque aprendió el arte del aislamiento defensivo
De quien no tiene maldad y está en desventaja,
De ser herida, lastimada ya tantas veces,
Se calzo la piel de loba y aprendió a huir estando quieta.
 
Loba esteparia, Loba pequeña
Déjala sola. Qué bien se lame
Ella te huele en su guarida
Y solo saldrá, cuando ya no tema,
O cuando tú estés lejos.


CLAUDIA MATTENET
Mayo 2019
 

Pinceladas de murmullos

Dedicado a Cecilia


Tarde de pintura en la casona de olivos
Descubriendo la magia de producir colores,
Distintos matices de ellos aparecen,
Pinceladas cautas sobre un lienzo nuevo.
 
Tarde de reunión entre mujeres,
Mancomunadas por historias cruzadas tras caballetes,
Confidencias que entre el aprendizaje llegan,
Se mezclan con oleos, se impregnan en  telas.
 
Murmullos  atrapados quedaran en alguna pieza, 
Confidencias de amigas, que solo allí  se cuentan,
Donde no hay pintura que más hermosa que otra sea,
Sino solo esfuerzo, y el sello personal de cada autora.
 
Ella, la que enseña, se confunde entre nosotras,
Con su humilde intervención nos empuja a la aventura,
¡Que sea disfrute!, ¡que sea relajo!, ¡que te divierta!, son sus consignas
Mientras las dice te sirve un té con torta casera.
 
La magia entonces se produce, 
Los pinceles bailan los colores ciegan,
El tiempo vuela, la clase acaba,
Yo que me voy plena esperando verlas en la próxima escena.
Tarde de pintura, en la casona llena.

Claudia Mattenet
 
Septiembre  2018

Amor En Penitencia

Amor En Penitencia

Dedicada a : Laura Beatriz D.

Él un hombre maduro, nada lo distingue
Pelo cano, barriga, y de andar en su tiempo
Pero vive sus días como niño travieso
Esconde en sigilo un íntimo enigma, una confidencia
Desde hace tanto pero tanto tiempo
Un amor secreto un amor primero
Que fue su desdicha o quizá  su ambrosía
Que de tanto amarse le marco la vida.

Mas no están juntos, alguien se interpuso
El orgullo de ella no perdonó entonces
Y en su cobardía  El, no la eligió a Ella.

Dicen que ella la malvada de tan traicionada
Mirando a los ojos a la afortunada, soltó un maleficio
“Lo tendrás Tú, pero en Mi pensará cuando este contigo
Por toda la vida que esté en tu abrigo”.
Chispitas purpura sellaron el embrujo
Y la despechada sangró lacerante y lejos.

Pasaron años, décadas, vidas
Vivió cada uno con otro amor a su lado
La pasión perdida sujeta a un costado, bien disimulada’

Nacieron los hijos, se tejieron vidas historias, familias
Ellos, siempre separados, siempre conectados
En tiempos modernos, difícil evitarlo
Un insoslayable  amor resignado
Un desesperado amor arriesgado.

Treinta años pasaron juntos, distanciados
Pero con el ansia intacta, despierto el anhelo
Amantes de siempre, en la lontananza
Acaso lograron momentos robados
Más grandes en recuerdo por atesorarlo
E intenso en temor de ser atrapados.

Era solo cuestión de tiempo para El ser pillado
Por el hechizo estaba condenado,
Sus ojos claros lo han traicionado,
Con la cara de ella en su iris pintada
Pensándola, amándola, aunque lo ha negado.

Hoy está castigado, está en penitencia.
Prohibido llamarla, buscarla, pensarla,
Su solo nombre es mala palabra.
De tecnología Nada le han dejado.
No tiene correo, ni hablar de un móvil, o redes sociales.
A donde se mueva siempre lo acompañan, ya nunca va solo,
Para que no escape, siquiera lo intente,
No sea la llame, que a ella contacte,
Que acuerden en verse.

Son dos lunas llenas, no deben chocarse,
Ya que si lo hicieran que eclipse tan grande.
Alma mía:!que en la oscuridad ya no te vería!
!Qué yo de verte ya no necesito!
Se tus contornos, sigo tus olores,
!Que ya no me pierdo!, !allí yo te encuentro!
Y perdemos ambos, tanto que tenemos.

 

Claudia Mattenet

2017 enero

Desamor cotidiano

Desamor cotidiano

Cuando el amor termina, cuando ya nada funciona
Se apilan los años convividos, los recuerdos de buscarlo
El respeto que la ciñe, la lealtad que la aprisiona
Y la indecible pena por el otro, sabiendo que al ya No amarlo
Fracturado quedara con su partida.
Odiándose por las mismas cosas que aún no animaron su ida
Culpándose por los recuerdos que la mantienen unida
Sincerándose finalmente a lo que cueste la herida.

Porque sabe que nada cambia, ha recorrido el trayecto.
Que aunque le ame, el lugar que tiene no es al que aspira.
Que se le fue la vida en la batalla de pedir proyectos.
Donde Su necedad de tenerlo todo bajo control, gira
Le consagró la seguridad necesitada.
Arrasando su amor que no quiso control juzgando.
Transitan ese momento de pareja, turbada
Donde a uno el amor se le murió; agonizo, avisando.

El en su negación se encerró, a enmendarla,
Y quizás para recobrarlo, rebusco en lo pactado
A la pasión extinta inyectarle adrenalina !resucitarla!
Conviven día tras día mirándose, midiéndose aterrados.
Que si le habla no sabe qué, articular.
Que si algo le dice, a callarse adhiere.
Escasean acciones a contraatacar
Pero cambiar no quiere, o no prospere.

Ella, que le signo el desamor hoy lo ve, «amigo”
Desconoce cómo seguir perdida en recuerdos
Acontecen días sin hablarse como enemigos
No porque hayan olvidado la causa del desacuerdo
Solo que el desamor se les ha instalado.
Comenzando a desarmar la cotidianidad del afecto
Treinta años aliados, amor gastado,
Realizada una vida, compartido el trayecto.

En la soledad angustiada escarba entre sus valores
La significación de saberse buenas personas
Agobiada, con culpa de dejarlo sin resquemores
Cuando llegó el periodo de cuidarlo, se lo cuestiona.
Si quedase a su lado su alma morirá cautiva,
Inmolara su pasión, su creatividad, su alegría,
Sus deseos, su frenesí por la vida.
Y sé que ella lo haría por decencia y por cobardía.

Claudia Mattenet

Febrero 2018

Mi Fe

Mi fe

Le he buscado en los libros, En las enseñanzas, en la parábola
En la fe de semejantes, En el raconto de los milagros
En las maravillas de la tierra, En la belleza que enarbola
En lo inexplicable, lo inabarcable y magro
En el milagro de la vida y en la muerte, sola.

Me aprendí  catecismos, vague por mil religiones,
Buscando al ser infinito dentro de mil catedrales
Con su don de ubicuidad, aguarde a que me adicione,
Que su fe inundara mis vaguedades conceptuales
Ante tanta magnificencia sostuve mis negaciones
Por qué necia debiera de ser si frente a realidades tales
Agnóstica fuese, insensatez mis confusiones.

Pero siempre estaba la duda, era un Dios o era la ciencia
Y cuanto más excavaba, en la creación  entera,
Cada maravilla terrena, concepción, vida, muerte, creencia
Tenía su correlato empírico, por divino que yo lo viera.

Un día en las personas  identifique las virtudes
Las que tienen algunos humanos; dichosos
Unos, las excepciones son pródigos en actitudes
Son sabios, íntegros, menesterosos, dadivosos,
Pacientes, sacrificados, confiados, y esperanzados.                             

Leales, tolerantes, corteses y valerosos
Bondadosos, serviciales, justos y delicados
Honrados, alegres  y respetuosos
Humildes,  compasivos, y abnegados.

Conmueve  ver algún don de estos en las personas
Con algunas, ya es copioso. Prodigioso la integridad
Debe haber un Dios que eligió a estas almas campeonas
Para encauzar al prójimo en su ingenuidad
El camino, el correcto, el del bien, el que cuestionas.

Si no tienes fe como yo no la he atesorado
En ese Dios mentado al que no puedes avistar
Busca estas personas. Te rodean, las has mirado
Al verlas no las has notado, difíciles son de abarcar
Seres anónimos iguales, pero mezclados
Sabrás reconocerlos, tendrán virtudes de destacar.                     

Síguelos, imítalos, refléjate. No son fáciles de encontrar
Se cruzan en tu  camino, como faro a llamear
Mostrándote con su ejemplo, la forma de vida a moldear
Descifra en tu prójimo la virtud a sobresaltar
Aférrate a ella, y déjate llevar.

Claudia Mattenet
Agosto 2017

Bernardo


Bernardo

No vino a la fiesta de casamiento
Pero sé que mi suegra lo trajo amarrado a su costado
Y mis cuñados  asociaron en sus recuerdos, ¡Si El estuviera ¡
A pesar de que ya faltaba desde hacía tanto tiempo
Mi suegro siempre estuvo entre nosotros
Bernardo se llama. No digo, se llamaba
De El conozco más que su foto, solo una foto

 

Viajo con nosotros y en aquel entonces, mi novio
Cuando intentamos dejar una amada Buenos Aires
Y fue quizás en la distancia que mi novio entonces
Dieciocho años después pudo llorar su ausencia
Hacer su duelo, vaciar el alma, verter las lágrimas
Que la sorpresa, incredulidad, y rabia de su ausencia
Taparon dieciocho años tremenda carencia.

Bernardo creció con mis hijos y como en un cuento
La historia de sus anécdotas moldeó su esencia
Fue un abuelo presente siempre en su inexistencia
A Él se le pedía, a Él se le invocaba, con Él se ejemplificaba
Y también a Él se visitaba.

 

Como paseo de domingo partían mis hijos
Con su padre a ver su tumba, perfumados
Y en esos momentos de recuerdos,
Sé que tal vez invisible Él corporizado
Bendiciones de ángel suspiraba

 

Pudimos leer las cartas que dejo escritas a sus hijos
Consejos, recomendaciones de vida, instrucciones
Y hasta mi hija le escribió su propia carta

 

Bernardo se llama el abuelo de mis hijos
El único que tuvieron, que jamás estuvo vivo
Porque no hizo falta, porque existió siempre
Que con tanta ausencia, inundo presencia.

 

Treinta años después aquella fiesta
Sigo necesitando el pecho de mi suegro
Para refugiarme.

 

Claudia Mattenet
Diciembre 2016

Amalita

amalita

Amalita
Si algo recuerdo de mi infancia, no son juguetes, golosinas, ni cumpleaños
Sino a una mujer fuerte, aunque delgadísima, de profundos ojos celeste
Vino a mi casa todos los días, y eso que tuvimos siempre empleada,
No falto un solo día en una obligación auto impuesta
Rápida, presurosa, cargada siempre de no sé qué cosa
Se instalaba en sus dominios, la cocina, y con su alquimia
Preparaba con lo que hubiera sus recetas, y si algo faltaba lo reemplazaba
Así era ella mi abuela, mi madre, mi querida Amalia.

Era una eximia costurera de las de antes, de las que diseñaban
Hacían sus moldes, y la tela la calculaban en forma exacta
Con su Singer a pedal con corredera que no cambio nunca con los años
No necesitaba un maniquí para elaborar sus vestidos, solo la clienta
Y cuando se empecinaban en mostrarle la recién salida revista “Burda”
No necesitaba calcar sus moldes para sacar un modelo de la misma.

Fue una abuela madre mía y de mis hermanos
No nos hablaba si había peleas, sencillamente nos sopapeaba
¡Y aun me sorprende el peso de esa mano pequeña del cuerpo frágil
Que subestime, endurecida a palote de amasar años.
Tallarín cortado a cuchilla, ravioles de calabaza
¡La desafío la “pastalinda”, pero no le igualo esa masa ¡

De grande ya vivía sola en su departamento por el que tanto lucho
Gozando de una independencia negada en sus años mozos y no tanto.
Sus hijos marcharon al exilio voluntario y quede yo al final con ella.
Disfrutando sus mejores últimos 28 años.
El tiempo le había macerado un humor fino, y un cinismo exquisito
Que le permitía reírse de las paradojas de la vida.

Hija de una familia de inmigrantes italianos,
Hermana mujer de entre nueve mayoría varones.
Vagos que no sirven y hay que atenderlos recitaba entonces.
Criada en el campo, abandonada a su suerte,
De escasa voluptuosidad para canones de su época,
Había logrado casarse y escapar de ese destino.
Fue madre de un casal, a los que hizo profesionales,
Ella que solo tenía quinto grado, toda una conquista.
Hasta que su marido la dejo viuda con tan solo 50 años.
Y lo peor no fue que la dejo viuda, sino que la dejo sin casa propia.

Amalita en la mitad de su vida no se puso a llorar, ella era un roble
Se puse el delantal, he hizo lo que sabía hacer, la costura
Y fue gracias a eso que logro no solo su casa propia sino su jubilación.
Sin faltar un solo día a mí casa, la de su hija, que, sea dicho
“No había parado esa mujer de tener hijos”, ya que éramos cinco
Y dejaba infaltablemente la cena preparada para 7 personas.

Por esas vueltas de la vida cuando me toco ser madre estuvo a mi lado,
Y cerramos el círculo de vida de forma diferente, éramos,
Bisabuela, madre bisnieta pero en realidad, fue para mis hijos abuela.
Disuelta ya la familia de su hija la rutina se invirtió y era a mi casa donde venia.
Su ritmo ya no era el mismo, más cansina, no tan de prisa.
Pero sus charlas, ¡hay que daría por reírme de nuevo con sus disparates!

A sus noventa y seis estaba convencída de que Dios
Había olvidado de que estaba aún en la tierra.
De forma tal que nos esforzamos en plegarias para recordárselo.
De más está decir que su lucidez estaba intacta, creo que me superaba.
Y si algo dan los años creo que es una lógica pragmática envidiable
Que le permitía abusar del alcohol sin problema.
Ya que si hasta “ahora no me he muerto”
Tintillo con unas cucharadas de azúcar, su preferido.

Cuando se decidió que tenía que ir a un geriátrico.
Ella se encargaba de entretener a los que estaban peor que ella.
La pusieron en una habitación sola, creo que por lo mucho que charlaba.
Su bisnieta la visitaba y paseaba durante la semana.
Los fines de semana estaba en mi casa.
El alcohol lo contrabandeábamos de diversas formas.
Y sus hijos cada uno la visitaban una vez al año.

Me hizo prometer que no la internaría en un hospital
Y no permitiría que nadie lo hiciera
Un jueves la saqué de la guardia de uno,
Pesaba tan poco que la alce en mis brazos.
El viernes falleció en una sedación en medio de una transfusión.
Tenía noventa y ocho años cuando Dios la recordó
Yo la extraño día a día.

 

Claudia Mattenet

 

 

Pendeviejos

mujer-de-cuerpo-entero

Pendeviejos

Es una edad donde Te maltrata la gente
La vendedora apurada, la cajera que no embolsa
El portero que no te abre la puerta si te ve cargada
El colectivo que no se detiene en la parada
La indiferencia de aquel a quien le pides algo
La molestia de con quién compartes y se fastidia
El apuro permanente de tus hijos que nunca tienen tiempo
El suspiro que exhala tu marido en ese momento exacto,
Significando el gesto.

Y está el silencio. El más corrosivo de todos los maltratos
Maltrato diario, cotidiano, persistente, silencio indiferente
Cuando te das cuenta que el otro con quien estas, te ignora
Porque siendo receptora de su rutina, Él no te ve
Como alguien que también le pasan cosas
“Invisibilidad de presencia”, otra forma de maltrato
Que destruye tu confianza, aniquila tu esencia

Hay en este momento muchísimas personas sintiéndose invisibles
Por que como si lo que alguna vez fueron hoy no valiera,
Y solo lo que hoy son es, lo que se ve, que es lo que cuenta,
La vorágine tilinga del presente les consume para hacerse ver
Cada uno lo intentará a su manera, con dignidad
O no, elegirá, que quien quiera verlo, lo descubra
Sin importarle ser invisible para todos,
Si para quien a Él importa dejo de ser transparente

Una sociedad Donde el culto a la juventud es lo que exalta
No la experiencia del adulto joven a quien los años hacen más sabio
Esta sociedad que llama sencillamente viejo, Don, Doña,señor
Tan solo a partir de los cincuenta en adelante
Desocupados, excluidos del mercado laboral, No adaptables
Para aquellos que el sistema les corre hacia adelante la edad de jubilación
Cuida nietos full time cuando los hijos reemplazan sus mucamas
Tratandolos como niños Para, “mantenerlos ocupados “
Como si no pudieran elegir qué hacer con sus vidas.

Por montones se los ve en los porteños bares, les sobra tiempo
Son los que leen, los que escriben, son los que saben
Quizás fumen, o hagan aerobics, yoga, o psicoanálisis
Están en las redes, hablan de política, siguen con su vida
Porque están aún plenos, porque tiene ganas, y fuerzas de sobra
Ellas seductoras, ellos aun viriles, en compás de espera
Resistiendo maltrato, rearman sus vidas, recuperan espacios
Entre ellos se buscan, comparten códigos, abandonan complejos
Son los pende-viejos, así se los llama, epíteto espejo
Bienvenido al club,de los, excluidos, y que No son viejos

Claudia Mattenet

PendeVieja

 

Romance de posparto

chica con copa de vino

Romance de posparto

Ya no llames, no hace falta
Ni esa charla de café tan postergada necesito.
No te sientas en deuda conmigo
Las deudas son como un lastre, estamos en paz.
Amor ocasional, acaso amigo.
Nadie tienes razón, me obligo a estar contigo.

¿Pero sabes que….?
Hay algo en ti, en tu mirada,
En lo escueto de tus palabras,
En tus intervalos de distancia
Que dicen, ¡mírame ¡- no se pedirlo –
¡Háblame¡ -no se franquear silencios-
¡Búscame ¡ -temo tomar la iniciativa-

Solo Dios y el destino sabrán con el tiempo
Porque esas tres o cuatros semanas nos fueron concedidas.
Yo, irónicamente las llamo ahora las del posparto.
Me haría feliz saber que algo bueno de mí pude dejarte,
Por que pareciera que para eso estoy en este mundo,
Para dar y esa mi fue mi intención, solo darte.

Solo perdonando, llega por fin el olvido.
Y es olvido manso, amado amigo,
El que me permite rememorarme entre tus brazos,
Con tus manos agarradas de las mías.
Y tus ojos insolentes, canallas, atrevidos,
Penetrando en mi mirada, para llegar a mi alma,
Sabiendo que jamás me amarías, pero que allí dejarías tú marca

Que me deja de nuevo perderme en la profundidad silenciosa
De tu angustiada mirada, que jamás dirá palabra,
Yo solo deberé intuirla, y sentirte de nuevo dentro de mí
¿Pensando en mí?, quizásNunca lo supe,
Pero seguro tratando de llegar a algo hace tiempo ya has perdido.
Poseer a una mujer en alma y vida,
Sin temor a que te hiera, y sin que ella tema ser herida.

Hacer el amor, es ese sencillo acto casi cotidiano,
Que supone una entrega de cuerpo y a veces, alma.
Es según parece lo único que pude recibir yo de ti,
Lo más que puedes dar y así has vivido dos décadas de tu vida
Y así se te han ido bien las cosas, lo demás entre deportes, familia y amigos.
Y no es casual, es tu elección; y te ha protegido.
Y la vida generosa hasta un niño para los años venideros te ha obsequiado.
Quien soy yo, ¡pequeña loca ¡ para alterar esa, tu rutina.

Ya no temas, o te ocultes, atiende ese teléfono sin miedo
Y abre ese correo sin zozobras, que no habrá sorpresas,
Tu vida seguirá siendo toda tuya, no invadiré jamás tu espacio.
Y si acaso te cruzaras conmigo por la vida,
Finge, has de cuenta que jamás me has tenido.

Disfruta de tus elecciones sin juzgarte,
El mundo sigue siendo un lugar hermoso,
Y yo ya lo sabes, nunca voy a olvidarte.
Si Así lo deseara, no me esta permitido.

Claudia Mattenet
PD: Fue escrito antes de saber por tus labios que estabas enamorado.
La fecha se borro de mi mente de tan lejano

Mi Amiga de 1.70

con piloto y paraguas

Mi amiga de 1.70
Hoy el dolor asaltó de golpe
Bicho ladino si agazapado estaba
Entre mis senos supe a quien traía
Y desperté mojada por mis lágrimas
Y no te miento papel simbólico en forma de programa
Si te digo que escribiendo las lágrimas me caen
Porque no amaina se a lo que me enfrento
Sé que fallaré en todo caso en el intento
Pero quisiera al menos dejar este bosquejo
La historia de nuestra amistad contada
Como si de a poco pudiendo desgranarla
Encontrara la respuesta a esta distancia.

Cuando te conocí tenía 15 y era una personita invisible muy desgraciada
Me dejaste ser tu compañera de banco, y aún hoy, no se la causa,
Debo haberte dado lástima o no era la opción de nadie
Medias 170 que para mí metro y medio eran imponentes
Eras hermosa, eras segura lo tenías todo.
Y yo era un escuincle que tenía ahora a mi lado, alguien
Con los años nos hicimos amigas, inseparables
Amigas de adolescencia, luego de juventud, después de vida
Elegimos juventud larga y universitaria, nos contábamos todo
Hasta los secretos que hoy nos guardamos, porque aún nos duelen
Nos entendíamos mucho, éramos parecidas.
Salvo que tu suerte en la vida distaba de lo que a mí me tocó en el ticket
Fuiste generosa hasta lo indecible,
Todo me lo diste ayuda, refugio, consuelo,
Ropa compartida, familia prestada, maestra de ocasión,

Nuestra juventud fue larga, postergamos casamiento con lo que trae
Hicimos carreras distintas pero estudiamos juntas
Jamás tuve conciencia de ser baja de estatura a tu lado,
Y es el día de hoy que me pregunto cómo compartimos ropa
Teníamos charlas interminables, paseos divertidísimos
Anécdotas disparatadas, ya que ambas éramos tocayas
Cada una con su estilo era bonita, vos despampanante en 1.70
Y en esa época, algo raro ninguna tenía teléfono
Nunca había críticas, por disparatado, lo que nos pasaba
No recuerdo haberte escuchado un reproche o queja
Siquiera consejo, jamás un enojo, risas a lo loco
La incondicionalidad era así, ciega, no se juzgaba, todo se aceptaba.

Los años pasaron y cada una hizo su vida.
Carreras trabajos, incontables novios
Fuimos madres y esposas no recuerdo el orden o acaso importa
Y seguimos juntas, vos tenías un marido político
El mío el segundo fue siempre parsimonioso
Tenías y tuviste siempre holgada posición económica,
Contrario a la mía que afronte mis gastos,
Y aun así como no alcanzaba, me ayudaste siempre
Dotada de la belleza eras segura, hasta la soberbia, ¡podías serlo!
Un día seguiste tu instinto hilvanaste pistas y la verdad te exploto en la cara
Estabas casada con quien no fue ni era aquel quien vos pensabas
Creo que eso mato tu esencia, seguridad y dignidad
Te había engañado en tu inteligencia y credibilidad

Lo ocultaste al principio porque el golpe te desequilibró
Cuando pudiste contarlo ya estabas quebrada,
Y yo, se ve que no pude o supe hacer nada
Nada de lo que de mi esperabas, te falle en eso. No lo supe ver
Transitaba mi propio camino interior de búsqueda
Solo cuando Salí fui a tu encuentro, y ya no podías, así dijiste
Estar conmigo y con mi locura juntas, era demasiado.
Ya tu marido no estaba, la peleabas sola.
Tenías que empezar de nuevo, cuando la edad era para relajar

Cambiaste de casa, de estilo, barrio, y posición
Renunciaste a lujos, te tragaste el orgullo, y tomaste envión
Suprimiste auto, cambiaste hábitos, retomaste la profesión
Y te cargaste a en tus hombros toda la manutención
Conocí tu nueva casa, te oí explicarme la nueva situación
Pero yo sabía lo que para vos los cambios implicarían
Y pensé que te darías cuenta que como yo nadie más entendería
Lo que era ganarse el pan, yugarla sola, pelear la vida
Porque me habías visto, porque fue mi vida, porque de eso venía.
Y me fui triste pero tranquila, comprendiendote, querida Amiga
Como quizás ninguna otra de las compartidas, quizás lo haría.

Y si algo hice mal, seguro hay algo
Sigo buscándolo analizándolo,
A veces tardes y noches trasnochadas
Reviviendo nuestras vidas juntas busco donde fue la equivocada
Donde te traicione, dañe, perjudique
Nos recuerdo juntas de adolescentes, jóvenes, madres
Y sé que te fui enteramente fiel. Sin fallarte ni a mente
Hoy no quieres verme, que no es mi culpa que estás ocupada
Que tienes dos trabajos que no das a basto, que no pasa nada
Pero no me atiendes, me evitas, me bloqueas, no llamas
Y me devano pensando que he hecho tan mal, para causar tal rechazo.

Y después de mucho dolor ante  espaldarazo
Creo interpretar porque no puedes soportar verme a tu lado
Y Es que tu tragedia a mí no me ha pasado
Y es tu dignidad la que quieres salvar ante mí, Una Nada
Tú pequeña amiga, la insignificante la Claudia chiquita
La de los problemas, la necesitada, la cenicientilla.
Quien te debe tanto, a quien tanto ayudaste
La que tuvo el rol de ser siempre la necesitada
Treinta años cada una jugando un papel que ahora se invierte
No supe proveerte, ponerme en tu rol, como otrora estabas
No quisiste vos verte en el lugar, el que Yo ocupaba
Reveses extraños que te da la vida,
La incomodidad que sentías cuando juntas estábamos
Esa es mi culpa, lo que te recuerdo, un pasado  Ya no hermoso
Sé que te he perdido, que no tiene vuelta, que no hay enojo
Y aquí quedé yo, tú amiga la Claudia bajita
La que esta partida, la que te ha perdido, por un Mentiroso

Claudia Mattenet
Agosto 2012