La Brecha

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La Brecha

Vivo en un país que son dos países
Uno dentro del otro, o partido en dos
No el territorio sino su gente,
Que entremezclada está dividida
Casi exactamente en igual proporción, cachito más, menos
Tan opuestos son los extremos que ni hablarse entre ellos pueden
Dos antinomias que desde siempre han estado
Pero que ahora como nunca divididos
Una grieta se ha construido.

Quiero achicar la grieta que nos separa
Tender una escalera entre ese espacio
Empujar los extremos de cada lado
Para hacerla de a poco más pequeña
Es una grieta profunda y muy ancha
Y de cada lado hay multitudes
Por partes iguales, o casi idénticas
De personas enojadas, desafiantes desilusionadas,
Pero es solo gente, la misma gente

Intento estoicamente y con palabras
Uno a uno y de cada lado, voy explicando
Tejiendo lianas con mis versos en cada hueco
Para que cada quien si quiere de ellas se cuelgue y se lance
Y pueda ver que del otro lado de la fractura
Más allá de ideologías pisoteadas
Hay personas, gente, humanos, argentinos
Que quedaron atrapados en su costado.
Por discursos que hicieron propios encantados
Para quedarse luego engañados, o
Con sus ideologías pisoteadas
Absolutamente convencidos
Peleados con sus amigos
O con parientes enemistados.

Y me lastimo las manos empujando
La grieta de los costados de ambos lados
Si logro acercar las partes un poquito
Siento que de nuevo me empujan ambos lados
Y pienso entonces a quien conviene
Que le grieta permanezca y sea grande
Si el populismo es quien divide y ya se fue,
¿Por qué esta fractura perdura y se promueve?

Deseo acercar los extremos de esta grieta
Tender puentes, crear lazos, cerrar los odios
Que de un lado y del otro puedan verse
A los ojos como humanos, conciudadanos
Con defectos con virtudes con ideas
Males, buenas, iguales diferentes
Pero que se hablen, no se insulten, ni se agravien
Que construyan un camino diferente
Que un principio debe ser solo un puente

Y si tu quien seas, del lado que estés cruzas el mismo
Harás tu parte, chiquita pero importante
Para achicar la grieta que nos divide
Y que es !urgente!
Hacerla fina, eliminarla, reunificarnos
Que no hay República si no estamos juntos o divididos
Y que peleados, fracturados,
¡Sabes ya quién lo ha dicho ¡
Son los de afuera quien nos devoran, son los de afuera

Claudia Mattenet
Mayo 2016

NO

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NO

No es no y hay una sola manera de decirlo. “No”.
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.
No, se dice de una sola manera.
Es corto, rápido, monocorde, sobrio, escueto.
Dos letra, No. Ene, O

Se dice una sola vez, No.
Con la misma entonación,
Como un disco rayado, No.
Un No que necesita de una larga caminata,
O una reflexión en el jardín,
No, es No, ya decidido.

Un No que necesita explicaciones y justificaciones No es No.es un NI
No, tiene la brevedad de un segundo, pero un alcance inabarcable
Es un No, para el otro porque ya lo fue para uno mismo.

No es No, aquí y muy lejos de aquí.
No no deja puertas abiertas ni siquiera esperanzas,
No, no puede dejar de Ser No,
Aunque el otro y el mundo se pongan patas para arriba.
No es para algunos el último acto de dignidad.

No es el fin de un libro, o historia
Sin más capítulos ni segundas partes.
No, no se dice por carta,
Ni se dice con silencios,
Ni en voz baja, ni gritando,
Ni con la cabeza gacha,
Ni mirando hacia otro lado,
Si quizás con pena, y aún menos con satisfacción.
No se debe decir de frente

No es No, porque No.
Razones son inútiles
Cuando el no es No, se mira a los ojos
Y él No se descuelga naturalmente de los labios.

La voz del No no es trémula ni vacilante,
Ni agresiva, no deja duda alguna.
Ese No no es una negación del pasado,
De un ayer que con dolor en ese NO, abandonamos
Entonces NO, es una corrección del futuro.
No, es el final para algunos
Y el inicio para otros.
Y sólo quien sabe decir No
Puede decir “Si”
Claudia Mattenet
2001

Despedida

despedida

                          


 

                     Despedida
Hay momentos en que una sabe que ya no alcanza
Que ya no basta, que ya no suma, que se está harta
Momentos de miedo, angustia, desesperanza
De saberse sola, de avecinar fracaso, de necesitar abrazo
De haberlo hablado todo, y no logrado nada
De, en la terquedad de la costumbre,
Querer seguir intentándolo, peleándolo
Pero en el interior se sabe que el final acecha
Que el amor fugo hace rato, ya no está y no me di cuenta
Se fue por el lado opuesto de mi puerta.
Y pasan los días y pasan las crisis y me sigo mintiendo,
En esta muda pulseada de quien es el primero que se deja
Porque no me da el alma de abandonar el nido
Y no me dan las fuerzas para habértelo pedido.
Nos cruzamos mudos en tenso silencio
Cargando cada uno el fracaso más denso
Ese que se siente y con pena, se entiende
De amor desgastado, por crecer diferentes
Al fin hago una valija y busco un refugio
Con tal de no echarte y por avanzar un paso
Porque si no lo hago, sé que no lo haremos
Que de negaciones, nos soportaremos
¡Total!,! Somos grandes!, nos dice la gente,
No les pasa a todos, ¡son crisis normales!
Y después los vemos “Ancianos”, ¡Odiándose!
Por no haber partido cuando aún había tiempo.
Déjame dejarte amor, que te he amado
Desátame las alas, quítate tus cadenas
Que lo que nos unía hoy nos ha apartado
Ya no nos dañemos, que no somos fuertes
Guarda en tu recuerdo de aquella que he sido
Durante el tiempo que nos hemos tenido
No soy la de entonces, no puedo evitarlo
Y La que soy ahora no puedes soportarlo.
Nos quedan los hijos ellos si son de ambos
Nos unirán siempre, sin poder evitarlo
Son lo mejor tuyo y mío, lo mejor de ambos
No creo que quieran vernos siempre litigando
Seamos cordiales en nuestra distancia
Sin la pretensión de aun estar juntos
Pero con la historia que les prodigamos
¡Podemos hacerlo, yo te diré como!
Tu solo recuerda como me has amado
Y yo pensaré cuan feliz he estado a tu lado.
Claudia Mattenet
Marzo 2016

 

Mi mochila de plomo

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MI MOCHILA DE PLOMO

Dedicado a

Js. Ig. Rouco

No tenía, una familia normal
Mi padre vestía uniforme azul con charreteras
Y para esa época no vivía en un país normal.
En vez de presidente, había una junta de tres.
En vez de un congreso que emitiera leyes
Un señor serio nos leía comunicados, que eso sí, eran ordenados
Número uno, dos y diez
Y era la hora de queda, donde la ciudad obediente dormía

Se vivía con miedo, había un enemigo que nos quería hacer daño
Sirenas y explosiones las oíamos a diario.
Se nos hicieron sonidos comunes, acaso cotidianos
Yo ya era universitaria, y para, esa época rendí examen de ingreso
En la universidad estatal. Se explicó todos eran demasiados

No supe a esa edad lo que era la política dentro de los claustros,
Solo leía en los diarios que  los estudiantes eran Guerrilleros
y se los mataba en enfrentamientos armados.
Deduje quienes eran los malos, “el enemigo”,
No tenía aún demasiado claro quién era el amigo

De a poco ese enemigo empezó a tener rostros, nombres, familias.
Mi padre, sus compañeros de trabajo en charlas cotidianas,
Involuntariamente me lo mostraron
Y me di cuenta de que no era muy distinto que a mi familia.
Gente común ordinaria, estudiantes, padres
Gente que a veces me era conocida

Tenía una madre que era psicóloga,
Y se quejaba de que su correo le llegaba abierto y fotocopiado.
Una hermana mayor que estudiaba teatro, o cine
Y mi padre vestía uniforme azul con charreteras
Salía todos los días a trabajar y volvía malo,
Recuerdo sus ojos, comenzaron a cubrirse de un velo,
Tuvieron que pasar algunos años, no muchos
Para que yo entendiera la causa de su ceño.

Y ya no puedo dar más vueltas lo mejor es decirlo
Mucho se ha escrito de las víctimas, y de los victimarios
Nada de la hija de un represor
Esa era yo, esa fui yo durante los años que le llevó al país reconciliarse.
Y ahora recién ahora que puedo escribir esto ya no soy ella, sino yo,
Acaso otra víctima, distinta
De la que nadie hablo, nadie
Excepto, ahora yo, ocupándome de mi historia

Antes que nadie supe muchas cosas,
Que a una sociedad entera se negaba, o se le negaba
Y la parte damnificada que vivía horrorizada, de terror callaba.
Solo puedo decir en mi favor
Que en medio del horror
Fue mi determinación la que salvo una vida, quizás más.

Él nunca lo supo, y tal vez no lo sabrá jamás.
Pero salvarlo a Él me salvo a mi como persona
y quizás algo de lo que de moral quedaba de mi padre

Pude elegir huir a otro país,
Protegerme dé la vergüenza que ya era mía
Y podría ser pública
Lo intente sólo para descubrir
Mi incapacidad de renunciar a lo que conocía como patria.
Quedándome transcurrí todo el revisionismo de derechos humanos
La declaración de delitos de lesa humanidad, con su consecuencia
Mientras mi padre ya enfermo agonizó durante dos años
Donde quizá se lo eximió, por ello, de su comparecencia.

Con su muerte quise cerrar esta historia
Con esta prosa dar a conocerla a quienes como, yo
Ni víctimas ni victimarios, fuimos “hijos de”
Por lo que tuvimos que callar y cargar,
Por el precio que pagamos por hablar.
Por la pesada carga que por fin podemos descargar

 

Claudia Mattenet

En algún momento de mi vida

Escondidas al revés A Marcela

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Escondidas al revés 
A Marcela
Empezó como un juego, nadie se los enseño
Ellas las hermanas mayores
Tendrían sus 6 o 7 de tan seguidas que eran
Y sus tres hermanos cinco, tres y uno
No era que estuvieran alertas, no hacía falta,
Las sobresaltaba el miedo arraigado ya de pequeñas.
Ora un ruido seco, un golpe, un grito contenido
Ellas lo distinguían, por mudo que todo fuese

Y entonces comenzaba el juego, las escondidas.
Cada una sabía a quién tenía que esconder
No sabían bien ni para que, ni por qué,
Pero sí Que hacer, innatamente: proteger
Raudamente de la mano, o alzándolos los ocultaban
Un armario, tras una puerta, ahí meterlo
Algún lugar desde donde No pudiera Ver, oír
O, desde donde Los pudieran ver
Un juego de escondidas al revés
Protegiéndolos de lo que ellas tendrían que ver

Y jugaron el juego toda su infancia y adolescencia
Cambiaron muñecas por plataformas
Pero seguían alertas, experimentadas
Ya no solo a las escondidas con sus hermanos menores
Sino cansadas de ser pasivas testigos de tanta violencia
Intentaron a veces ellas
Frenar lo imparable; ¡intenciones de niñas!
En una batalla desigual e incomprensible
Donde quien debía protegerlas las golpeaba

Los años pasaron inmutables y trajeron cambios
La adultez les mostro en sus errores, el trazo de esas huellas
Pero la vida les hizo el mejor regalo
Sin siquiera ellas pensarlo, sin pasar la cuenta
Los niños de ayer, hombres hoy, juegan a las escondidas
78,79 y 100 el que no se escondió, no se embroma
Que de las zurras, y los golpes a sus hermanos menores
No les quedo memoria
De una mamá golpeada y un papá que la ultraje
Hoy se los cuento y les parece broma
79 100 el que no se escondió se embroma.

Claudia Mattenet
Diciembre 2015

Ríete de ti misma

se;alacon dedo

 

Ríete

 

Tu, si tu, se la persona que más gracia te cause,
Te aseguro que eres un ser gracioso
Ríete de ti, de tus defectos, de tus errores,
y hasta de tus virtudes que crees son importantes
Se con el paso del tiempo un ser gracioso.
No en gracias, sino en humor,
Esfuérzate en que las comisuras de tus labios
Estén siempre hacia arriba
Te ayudará a tener una cara amigable.

Busca los lentes que tiene sobre la cabeza,
Olvida donde guardaste aquello
Que especialmente querías no perder,
Y ríete, créeme te harás con el tiempo
Irremediablemente graciosa.
Aprovéchalo y se tu mejor público.
Y luego contágialo a tu alrededor.
Se una lamparita de humor

Selo sobre todo para ti mismo,
Y has de tus mayores logros
Que de ti se rían quienes te conocen,
No hay malicia en ello.
Te ayudará a dar la bienvenida
Al paso inevitable de los años.

No te amargues de tus canas,
¡Tienes dos colores de cabello ¡
Crecen pelos en tu cara,
¡Entretieneté en descubrirlos¡ ahora te sobra tiempo,
Te ves terrible en esa foto, ¡guárdala unos años ¡
Veras que cuando le vuelvas a ver te verás estupenda,

Si en las reuniones hablan de enfermedades
se tu quien hace un chiste, cambia de tema.
Has ver cuánto han logrado, cuanto más libres son ahora,
De lo poco que algunas cosas que antes eran prioritarias ahora importa,
De cuanto menos ahora se necesita.

Pero sobre todo ríete, y haz reír,
Ten siempre ese chiste listo, o ese chascarrillo a salir,
Ríete de cómo eras antes, de tus manías abandonadas,
Ríete de las dictaduras de la moda
Que has abandonado alegremente
Mira los tacones altísimos y suspira de alivio
Si ya no tienes que y utilizarlos,
Sin olvidar agradecerles cuanto te ayudaron.

Y si tienes suerte ríete con tu madre,
Ahora que la vida en muchas cosas las va igualando,
Y las rencillas abandonando,
Y si aun lo tienes, con tu pareja ríanse,
La risa los mantendrá juntos.
Basta ver una foto de lo que otrora eran
y ver lo que los años han hecho;
Ríanse a rienda suelta, pues si se aman
Burlaran al tiempo viéndose iguales.

Ríete y se feliz
Claudia Mattenet
20/07/2014

Patria

 

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Patria

En la infancia, es color cielo, en la escuela solo un lienzo ondulante
Con los años, pesadilla de lecciones, batallas, libertad, independencia.
La adolescencia, adolecerá también de pertenencia,
a un pueblo en donde convergen tantas patrias
Que difícilmente una pueda uno identificarse con alguna.
Sera en esa misma mescolanza de razas y de orígenes
Donde formara sus primeras relaciones,
Y descubrirá que algo,” un No sé Qué, ese Así como”,
Es lo que hace tiempo que nos une.

Si tiene sed de aventura cargara la mochila y recorrerá caminos,
Sin importar la dirección que elija,
En los cuatro puntos cardinales tiene destino,
Sin implicar eso dejar Su tierra, porque Esta, ¡vaya que es basta!.
Vera montanas, desiertos, bosques, lagos, océano,
Escuchará tonadas, vocablos que desconoce,
Sin que deje de ser su idioma
Descubrirá la inmensidad variedad y la riqueza de Esta su tierra
Su gente, tan igual, y la vez tan diferente,
De nuevo con “un No sé Qué, ese Así como”, que nos une,
Pero ahora entendiendo ese “No sé qué y, Así como”

Ya es joven, ya decide, emprenderá su vida
Con las opciones que esta su patria le ofrece.
Quizás saldrá adelante y se afincara en su tierra,
Con la entera convicción de que este es su lugar.
Por que así lo siente, porque esta es su gente,
Este su cielo, este su lugar, y acá están sus afectos.
Y entonces se atreverá a decir esta es mi Patria.

Pero puede no darse que esta tierra le ate,
Sino que muchas veces pareciera expulsarte
Y digo pareciera por que las razones que expulsan a unos
Arraigan a otros, extraña paradoja de siglos
Y entonces quien debe irse, ¡hay con que pena ¡
Uno abandona en la marcha,
Los afectos, la bandera, la historia, los paisajes …..
Porque de otra forma sin despojarse no puede irse,
Queda atrapado entre dos querencias.

Y lentamente quitara capa a capa de pasado,
Para despedirse y poder reinventarse en nuevo suelo,
Que solo seleccionar objetos, libros y recuerdos
Ya desgarra de pensar en el proceso,
Y tendrá nuevo pasaporte, nueva lengua, hábitos,
Compañeros y amistades
Y solo Él sabe el esfuerzo que asimilarse significa,
Por qué haga uno los deberes como los haga,
Será siempre un inmigrante, un extranjero,
Si tiene suerte!, sino, un “sudaca”.
Y en el balance de una apuesta que quizá no tuvo opciones,
Podrá sentirse seguro, estable
Pero hay algo que ya no siente que lo une a su nueva gente
Ese algo,” un no sé que, ese así como”;
Pues dicen, se siente Patria solo en el suelo donde se nace.

Claudia Mattenet
Mayo 2014

 

Mi chica vainilla y coco

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Mi chica vainilla y coco

Para Franca

Tengo una hija a quien llamo, mi chica vainilla y coco,
Y es por la fragancia que a su paso deja su presencia,
Su ausencia y hasta sus pertenencias.
Entra, sale corre, vuela, que las horas no le alcanzan,
Que la vida tiene plena;
Yo de a ratitos la veo si soy afortunada,
Pero siempre la huelo…

“! !Hola! !Salgo en un rato!…!llegue, pero vuelvo a salir!”
Pero siempre en cada giro deja su rastro de vainilla y coco.
Nada le negó la vida, es brillante, hermosa, con carácter,
Pero en el orden…un desorden porque a su ritmo no hay tiempo de sandeces,
Es un desorden en la que imagino ella está inmersa,
Pues todo su espacio aunque sin ella, huele a vainilla coco.

Estamos en esa etapa de la vida donde ella es un best seller y
Yo un buen libro pero viejo y ya olvidado.
Esa donde las madres somos por unos años prolijamente en un rinconcito acomodadas.
Nada de nuestra experiencia les sirve, ella mucho mas sabe,
El tiempo fue ganado para ella, para mí, su madre, el reloj quedó parado.
Y si, disputas tenemos, rencillas, malentendidos,
Ella hace un giro gracioso, ni argumentar me deja,
Se retira altiva y orgullosa quedándome embriagada y sola
de esa su fragancia vainilla y coco.

Mientras teniéndola conmigo, no está presente,
Vago por su espacio inhalando como una adicta su esencia
en la ausencia, vainilla y coco….
Si la añoranza es mucha, revuelvo entre sus ropas hasta encontrar una que usándola en mi piel calme mi angustia de sentirla lejos,
No un lejos de distancia, un lejos de inevitable próxima independencia.

Y es desgranando esta palabrería que me he dado cuenta
¡hay chica mía!,
Que cuando llegue ese día,
No habrá frasco en el mundo que contenga cantidad suficiente
de fragancia de vainilla y coco.
Porque no será la fragancia que alivie la pena de no tenerte
sino rememorar me que ya has partido del nido,
mi chica vainilla y coco.

Claudia Mattenet

Mayo del 2014, Barcelona

HERMANA AMIGA

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HERMANA AMIGA

No tomes a tu hermana por tu mejor amiga
Será siempre tu hermana, podrá ser tu amiga,
Pero nunca tu mejor amiga.
Yo cometí ese error, si así puedo llamarlo, pues en parte la crie,
Y en un momento la vida nos emparejo siendo madres.
Creo que fue en ese tiempo en que compartimos parto puerperio crianza,
En que yo la hice mi mejor amiga.

No tubo ella la culpa, no me dio ella el título,
Me lo dio si se quiere mi soledad de ejecutiva sin tiempo.
Tenía hijo y sobrino, igualitos en su tiempo y crecimiento,
Pero Sobrino no es tu hijo, ni siquiera si es tu ahijado
Que tampoco fue mi suerte.

No creas que tu hermana pueda ser tu mejor amiga
Es tu hermana lo que entraña que hay padres de por medio,
Ten cuidado, ya eres grande y sabes
Que los padres aman a sus hijos por igual pero en forma diferente,
Y para poder hacerlo sin mayor evidencia,
o menor culpa, deben necesariamente
Tener con ellos vínculos separados,
Sutilmente….a veces, maquiavélicamente.

Tarde, muy tarde advertí yo que
Aunque amara y cuidara de mi sobrino como hijo,
Jamás el me vería como tía madre,
Y lo que es peor aún que al hacerlo
Ocupaba un espacio que no era mío sino el de ella,
Mi hermana, su madre, mi mejor amiga.
Y mucho mas tarde aun asumí
Cuanto más grande era el vínculo de mi madre
Con mi hermana que conmigo, tan ciega estaba…

Hay ingenuidad de hermana,
¡Cuánto dolió perder a quien yo tenía por mejor amiga!;
Hay dolor de hija el entender,
El asumir el lugarcito que uno ocupa en el escalafón
De hermanos dentro del corazón de mi madre…..

Lo que acaso por mi sobrino hice
Fue en su momento, una ayuda lo debido, lo esperado
Ni tan siquiera se espera sea reconocido,
Menos aún recompensado.
Huelga decir hermana que para mí en ese tiempo
Si fuiste mi mejor amiga, mi confidente, mi par, mi igual, mi posadera.
Si me engañé y me di cuenta tarde pague su precio
Pero por lo recibido Dios lo sabe, te guardo aprecio
porque ahí estuviste, porque ahí creo que estuve,
Con mis aciertos y errores, a mis dos amores.

Aguas Calientes Peru
25/06/2014

 

El divorcio de mi amiga

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EL DIVORCIO DE MI AMIGA

A veces cuando la decisión se toma, ella
En el momento, no me lo cuenta,
Quizás, seguro, es tan traumático,
Que hay un delay que nos aleja,
En ese momento yo siento
Que podría haberla siquiera, abrazado.

Otras, cuando la causa es haber descubierto
Algo tan doloroso, vergonzoso, humillante,
Ella me lo oculta,
Y solo después de un tiempo y de una probablemente forzada charla
De a poco, ella vomita su furia, su dolor, su vergüenza,
Y entonces yo me enfurezco junto a ella , y contra el.

Como sea que el divorcio se decida,
Mi amiga, quizás No sepa
lo que en mi la decisión golpea.
Ella queda por un tiempo,
Y dependiendo de cómo y por qué su separación se ha dado,
Como aturdida,
Toma distancia, atontada del dolor, y la mezcla de sentimientos.
Dolor, temor, incertidumbre,
El peso de calzarse un fracaso a la espalda,
Cuyo peso será mayor cuanto mayor haya sido lo entregado.
en la ecuación del ganar y perder lo conquistado

Y yo su amiga me retuerzo intentando la posición
Para encontrar el lugar junto a ella,
Respetando su distancia y su silencio,
y sintiéndome a la vez con la culpa de no estar,
De no decir, de no hacer…

Nosotras las amigas también nos divorciamos,
Cuando nuestras amigas se separan.
Quedamos a la espera de ver cómo logrará resucitar
Luego del impacto, nuestra compañera de vida,
Expectantes observamos como a tientas
Busca su nuevo espacio, se redefine, reinventa,
Y con su armadura a solas saca cuentas.

La veo cambiar de hogar, y sé que, cuando me muestra el nuevo,
Está desgarrada por el que dejó vacío en una lotería sin suerte.
Y decorará el nuevo con un desesperado afán de translocar recuerdos,
Como si pudiese mudar las manitas de los niños,
Las marcas del crecimiento hechas en la pared,
Aquel empapelado, que con un cubrecama infantil hacía juego.

Y yo que vi, el esfuerzo con que ambos otrora ese hogar construyeron,
Me despido también con mucha pena por lo que ellos perdieron;
Pero callo, silencio, Decirlo No puedo.
Debo darle fuerzas. Debe empezar de nuevo.
Ella mi amiga perdió su hogar,
Yo su amiga siento que lo perdí con ella.

¿Sabrá ella de qué forma siento yo Con ella?;
No puedo decírselo, al contrario, esta es Su pena.
Debo empujarla a dejar ese nido,
Debo convencerla de lo aún no convicta,
Sin que jamás sepa ella aquello que realmente hubiera yo querido.

Estar ahí con ella, capturando a cuatro manos,
Todos su pasado ahí transcurrido,
Embotellar risas, imágenes, suspiros.
Todo aquello que allí ella hubiera vivido,
Para transportarlo con ella, junto a ella,
A su nuevo espacio, reconstituido,
Con lo que le ha tocado, quedado, sobrevivido.

Pero. No he podido. Ella no me ha dejado,
O quizás yo no he insistido.
Y pasan los días, semanas y meses.
Si he tenido suerte la veo, la llamo o le escribo.
Y Ella sola emprende lo que han decidido.
Sea acaso por eso que no tiene resto,
Necesita fuerzas, coraje, coraza.
Y se encierra en ella, con ella y sus niños,
Donde no tendré lugar, sino el permitido;
Por su dignidad, entereza, y con suerte algo de olvido.

¡Hay si yo pudiera amiga MÍA decirte,
Cuanto tú perdida a mí me ha dolido…
La impotencia o rabia de no haber podido
La incomodidad que siento porque a mi no me ha ocurrido ¡

 

Claudia Mattenet
2006