Argamasa de amor

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Argamasa  de amor

El sabe para quien es

Fue Mi amor de juventud
Ese sin horizontes ni límites
Con sueños infinitos donde todo es posible
Amor loco todo vértigo todo nuevo, posible absoluto.

Mi piel era la suya,
Nuestros cuerpos se acoplaban de tal forma que eran uno fundido,
Aglutinándose integrándose, mezclándose,
Sin definirse el comiendo del uno, el fin del otro
Así como nuestros sueños, eran nuestros alientos, uno,
Un solo hálito del mismo oxigeno

Dos seres humanos fundidos en uno, desde lo externo a lo interno,
Pensándonos al unísono,
Enamorados, amándose, entreverándose sus proyectos, sus almas,
En un amasijo de piel sudor carne fluidos.
Distancia, deseo, el todo, hasta no saber dónde comienza el y termina ella
Porque los dos son uno, como una masa sobada,
Amasada, cortada en dos piezas.

Y aquel día tuve que dejarte….
Y por más años que pasé revisando
En retrospectiva el porqué de mi partida
Ya no importa
Hace mucho que fue erróneamente decidida

Porque lo que no entendí ,hay pena mía
Era que al dejarte, yo sola jamás me iría,
Sino mi Yo, mi argamasa de amor, con tu empatía
Con tu olor , tus sueños conmigo, y
Tus miradas en mi compañía

Y con todo lo que se adhirió a mi ADN en los años convividos
Tus tiempos en mis tiempos,
Tus urgencias en las mías tu saliva cual la mía en mi boca
Tu aliento en el hálito del mío
Y tu ausencia, hay amor mío, siempre y para siempre
En mi ausencia! como!,! cuanto! Y por siempre !dolería!

Y así como media argamasa de amor quede
Y La vida que siguió fue vivida
En cada amor vivido con tu amor, conviví
Cada entrega era en parte hacia ti
Cada beso sabia a tu saliva
Y cada éxtasis tenía en parte tu aliento, y tu nombre contenido
Pensándote, llamándote, soñándose, mi argamasa de amor

Construí con tu ausencia toda mi vida.
Amor generoso que se expande como masa que leuda
Tuve marido, hijos, proyectos, una vida.
Siempre, secretamente muy ocultamente
Esperanzada en reencontrar
La otra parte amputada de argamasa de mi amor
Pero también deseando que ella
Hubiera encontrado paz.

Claudia Mattenet
Cariló verano 2015