Iluminada, iluminándolos

Iluminada, iluminándolos

Ella ya no joven, de edad, pero lo es de espíritu, de alma
Se quedó estacionada en una edad de la alegría,
Solo ella sabe de cuántos años habla.
En su interior hay una eterna niña que danza, vuela
Corre, juega, sueña, niña que no pudo serlo,
Quedó atrapada por siempre, por suerte.

Y es esa niña que la mueve, le da una luz traviesa que irradia,
Ella es lamparilla de su hogar, en su rol ya no de madre y de adulta, sino
De niña traviesa que juega y se divierte.
Para todo ella tiene una gracia, un chascarrillo una broma,
Su cuerpo se mueve y ella lo siente, su luz la acompaña,
Su pasión visceral por todo, está ahí con ella.
Hay seres que iluminan, que irradian energía aun en momentos difíciles,
Ella es una de esas, personilla incandescente,
Que te trasciende el alma arrancándote, il sorriso.

Ella es madre, es adulta, es profesional,
Debe ser seria?.Quien lo dice…………
Así hizo todo en su vida, así la conocen
Y en medio de todos esos roles su alegría encuentra espacio
O la dice, o la muestra, o la escribe, o le susurra, o la canta, o la danza
Quienes la conocen la saben, la esperan, la disfrutan, y algunos la aman
Porque sabe iluminar en muchos casos lo que para algunos es cénit,
Y en situaciones acaso ya ocaso,

Ora un chiste, un juego de palabras, un chascarrillo, o un mimo al alma,
Una solución disparatada, una respuesta divertida de lo absurda.
Ella te toca, te acaricia, irreverente a tus hábitos a tu edad o expectativa
Porque sabe del contacto humano, porque sabe si te hace falta
Hechicera de momentos de instantes que roban sonrisas en el alma.

El es su marido, su esposo, pues la amarra, su dueño,
No la entiende, le es incómoda, tanta in compostura,
La calla, la ignora, la va amarrando poco a poco
Que se comporte ¡que no brille! su luz sofoca…le molesta.

Y en silencio, agazapado cuando ella está desarmada
Lanza su mejor garra, la palabra,
Frases tan hirientes que solo al escupirlas y en el momento exacto,
Eso si hay que reconocerlo,
Y ahí la destruye, la parte en cristales
Como un alto voltaje en la corriente eléctrica
Ella recibe el shock y queda como tostadora quemada
Ya ni tiene su luz, ni destello, ni reflejo,
Y si te acercas sentirás el olor quemado a baquelita,
Y si pudieras verla la rodea humillo.

Y así de a poco va apagándola, con su oscuridad
El es un hombre bueno, pero oscuro,
Que desecho la luz en su camino
Porque él no sonríe, o será que no le sonríe,
No puede ver su luz, sino, para apagarla,
A manotones, reprimiéndola, humillándola
Día a día, año a año, inexorablemente
Sino decide ella huir o apagarse antes sola.

Claudia Mattenet
Buenos Aires 24/02/2015